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domingo, 17 de octubre de 2010

Vale la pena luchar por algo así

En ocasiones, uno siempre se confunde en el largo tramo de la vida, porque no sabe que va a pasar, que vamos a hacer, quienes se van a presentar en nuestro camino y otras muchas cosas más y eso hace que la vida sea difícil. En el amor, en la amistad, en el trabajo, en el colegio o universidad, en varios lugares y momentos siempre hay decisiones que uno debe tomar para lograr ser felices o hacer realidad nuestros sueños. Muchas veces sabemos que se debe hacer y sabemos que va a pasar con las decisiones que tomemos, pero debemos evaluar muchas cosas, entre ellas si se va a ser feliz, si es lo que deseábamos o esperábamos y si por más que demos vueltas a la decisión o decisiones a realizar y vemos que alguien sale lastimado pues hay que arriesgarse con una decisión porque es nuestra vida, nuestra felicidad, nuestro bienestar. Las personas que nos rodean siempre estarán para apoyarnos, así estén o no siempre presentes, ellos estarán para apoyarnos en nuestras decisiones. En ocasiones, habrá que dejar personas y recuerdos en el camino para comenzar de cero, pero esto no debe debilitarnos, debe fortalecernos porque nuestra felicidad, el cumplir nuestras metas está y estará en juego. Nada ni nadie nos puede impedir ser felices o el cumplir nuestro sueños, nosotros mismos somos nuestros obstáculos para afrontar la vida tal y como es.

Las decisiones que tomemos, ya sean para bien o para mal, debemos evaluarlas y preguntarnos si vale la pena o no luchar o arriesgarse. Si nuestra felicidad está en juego, creo, que uno debe arriesgarse por dicha decisión así salgan lastimadas personas que no deben sufrir. Yo creo firmemente que nadie en este mundo se irá sin haber hecho sufrir a alguna persona de un modo u otro, a menos que sea un santo o una santa dicha persona. Sé que nadie buscará lastimar a otra persona por placer o vanidad, solo que algunas decisiones tendrán influencia en los sentimientos de otras personas y esto puede o no hacernos sentir mal, perder una amistad o incluso no volver a hablar con alguien a quien alguna vez amamos. Yo digo y pienso que vale la pena luchar por aquello que queremos y por aquello que nos va a hacer felices, solo debemos luchar y arriesgarnos.

jueves, 18 de febrero de 2010

Crónica de un partido histórico

Creo que desde las 5:40pm de hoy 18 de Febrero del 2010, tenia un mal presentimiento: Alianza Lima quizás no gane. Me dije a mi mismo que no por favor, tenemos que ganar. A pesar de toda la carga laboral, estando contra el reloj, contra el tráfico y solo me abrí paso al coloso de Matute en busca de una noche con sabor a triunfo blanquiazul. Quizás todo estaba en mi contra pero poco a poco el destino me daba la contraria para bien. Sentado, por fin en el estadio, empezaba a pedirle a Dios que ganemos y metía ajos y cebollas para que el equipo no arrugue. Con algo de hambre, sed y una pinta de desaliñado estaba decidido a dejar la garganta en la cancha.


El recibimiento del equipo del pueblo, el equipo con polo blanco y cruz azul, el equipo de la victoria tenia un gran recibimiento y obvio que lo contrario fue para Estudiantes de la Plata, último campeón de la Libertadores. Matute era una fiesta y estaba en ella.

Teníamos que ganar, el pueblo quería festejar y el Perú quería demostrarle al mundo que nuestro fútbol peruano está en vías de recuperación. Pasaron 8 segundos desde el pitazo inicial y todo parecía que iba a ser una pesadilla en lugar de un sueño. Gol de Estudiantes y lo peor se me venía a la mente, los fantasmas del pasado rondaban de nuevo. Me culpaba por ir al estadio casi resfriado, enfermo, cansado y con sueño pero sabía que tenia que estar ahí. Dios, Papalindo, me había dicho que debía estar presente y aún no sabía porque.

La angustia me estaba matando pero el tiempo pasaba lento como diciéndonos que habrían sonrisas por llegar. GOL!!! empatamos y dije, mejor dicho grite el gol y grite el famoso si se puede. Luego goles anulados para ambos lados, crasos, o quien sabe, errores arbitrales y por culpa de estos tendré que tomar algo para curar mi pobre hígado de tanto renegar. Y llegó el éxtasis: Segundo gol, perdón golazo de Alianza Lima; con Costas expulsado, sabe Dios porque, con un contragolpe letal y mortal. Era un 2 a 1 que muchos lo soñaban y pocos lo creían. Era real, volteábamos el partido y todos los hinchas se daban la mano y se saludaban como si fueran amigos de años.


Como en la imagen del otrora famosísimo juego International Super Star Soccer o el Fútbol Peruano 97 de Super Nintendo que salen dos futbolistas abrazándose luego de voltear el partido. Gol, golazo y a celebrar y seguir renegando del árbitro. La garganta me irritaba pero tenia que estar ahí, me dijeron que salga 10 minutos antes que termine el partido, pero no viejo, yo tenia que estar ahí hasta el silbatazo final.

Estábamos ganando pero dice una frase muy famosa: quien no ha sufrido no es aliancista; creo que mi corazón se salió en varios pasajes del partido y los cardiólogos estaban más que preocupados porque quizás la fila de pacientes iba a ser mucha. Y luego llegó el tercer gol aliancista, otro golazo y a festejar. Fiesta total y yo era un invitado a ella como todos los que dejamos la garganta por nuestro equipo. Con oles y todo llegó el cuarto gol y a celebrar con más ganas. Uno más pudo ser pero por poquito no llegó. Un triunfo histórico, no previsto pero merecido y justo. Gracias Dios porque pude estar ahí, gracias a todos aquellos que se preocuparon porque este bien en mi travesía al Matute e hicieron posible estar presente ahí y sobretodo gracias Alianza Lima por un triunfo histórico que da visa para el sueño, pero por ahora no quiero viajar. Espero primero saquemos visa para la segunda ronda y una vez confirmada esta visa, la visa para el sueño saldrá por defecto. Pisemos tierra y celebremos el gran triunfo blanquiazul, la segunda ronda de la Libertadores aún está lejos.

CORAZÓN ALIANZA LIMA, CORAZÓN PARA GANAR.

A PESAR DE ESTAR PERDIENDO, YO TE SIGO ALENTANDO.

YO SOY DE ALIANZA (SI SEÑOR) ES UN SENTIMIENTO (DE CORAZÓN) NO PUEDO PARAR.

domingo, 12 de julio de 2009

La niña que sufre de amor - Capítulo III

En los momentos donde el amor pareciera reinar de lo mejor y nos sumamos a momentos tan especiales y eternos, siempre surgen cosas que lo complican y son estas las mejores pruebas que el amor debe afrontar para salir adelante, porque así es el amor. La niña se encontraba en el dilema de balancear su tiempo entre su relación y sus amistades: ella quería que su relación siga siendo especial, que cada detalle le sorprenda, que sus amigos no se alejen y por el contrario con su mejor amigo -su enamorado, todo siga de la mejor manera y llevar una vida tranquila, feliz y sobretodo armoniosa. No debía alejarse de sus amigos ni mucho menos su enamorado sentir celos de sus amigos. No es justo para ninguno de los dos, pero a veces ciertos sentimientos invaden a los otros y no nos dejan ver las cosas claramente. A todo esto, la niña sufría porque el amor de su vida se estaba perdiendo.

A veces los denominados "darse tiempo" o bien son para pensar más en la relación y en uno mismo o simplemente para darle fin. Ella tenía miedo de lo último, como cualquiera lo tendría, pero su miedo era demasiado intenso, como una fobia y sobretodo era confuso. Se estaba convirtiendo en la niña de este cuento y entro en el sin el menor de sus deseos y ya estaba en medio del mismo sin un destino fijo. Creo que he visto a este niña un par de veces, mas no conocía su forma de pensar y como realmente se sentía por dentro, solo se que su tibia sonrisa ocultaba un invierno pesar. Cualquiera desearía que la relación fuera perfecta, sin comentarios inútiles, sin discusiones irracionales, pero nada puede ser perfecto -no lo entiendo porque, así que al buscar la perfección en estos momentos de su vida, hacían que esta se complique en lugar de perfeccionarse. Complicado: dedicarle tiempo a tu familia, amigos y a tu enamorado o novio, sin desbalancear nada. Si se puede y debería hacerlo, mas esta niña con todos sus deseos del mundo, encontraba que su pareja quería, sin querer, desencajar dicha perfección que no quisiera comprender el porque de su existencia.

El amor de tu vida, viene a arreglar tu vida, no viene a alejarte de tus amigos ni mucho menos que le dediques tu entera atención. La niña percibía esto y la hacia sentirse mal, pésima. Sus amigos podían hablarle pero el riesgo de unos celos enfermizos también los hacía huir. La niña tiene un carácter tranquilo y de lo mejor y quizás no se atrevía a encarar a su amorcito. Complicado, pero al fin y al cabo era para mantener las llamas de la relación que no se estaba avivando sino quemando y donde las cenizas seria lo ultimo que podría quedar de la misma. El tiempo jugaba en su contra y la niña decidió hablar. La conversación entró más en gritos y en tonos fuertes de voz, mas no en conversar como la pareja que eran. La relación se venia abajo y ella se sentía sola, amenazada, invulnerable dentro de un mundo, que ella pensaba, estaba destinada a sufrir. Sin querer estaba en medio de este cuento buscando que el autor encuentre la salida o al menos diseñe el final perfecto.

Una canción dice que las luces guiarán a uno y que esa persona tratará de arreglarte, llevarte por el mejor sendero de la vida y convertirte en mejor persona de lo que uno era o esperaba ser. Así es y debería ser el amor y no atormentar la vida de quien se dice amar. Quizás el final perfecto quede en líneas o quizás sea una hermosa premonición para que el cuento tenga el final perfecto tanto en la ficción como en la realidad. A la niña no le importaba, siempre que en su corazón y en su vida exista la felicidad que ella se lo merece, que sus lágrimas no hayan sido en vano, porque luego de la tormenta podremos ver el arco iris.